"Una generación se va, y una generación viene; pero la tierra subsiste aún hasta tiempo indefinido".
Ecle, 1:4.
Capitulo 2
El Sobreviviente
Alejo tomo la mano del niño y le dijo mirándolo a los ojos que regresarían a terminar su cena para después tomar un sueño reparador, el plan de Alejo era que al amanecer y buscando siempre la mejor oportunidad, salir de ahí e intentar llegar a la ciudad. Regreso la mirada al bulto que apenas si se notaba en medio de la noche, esos seres se habían percatado de la fulminación de aquel hombre y se habían estado acercando hacia él, Alejo veía llegar a por lo menos una decena de aquellos seres tambaleantes y sin raciocinio, luego algo lo distrajo, tras del autobús por donde había salido el hombre en llamas, vio algo que se movió, como si alguien se hubiese asomado pero con la precaución de no querer ser visto, Alejo se quedo fijo pues pensaba que lo había alucinado, pero después de unos segundos se dio cuenta que no era así, una cabeza se dejo ver y regreso hacia atrás, después salio de nuevo pero esta vez junto a un torso y poco a poco fue formándose la silueta completa de un hombre, Alejo observaba sus movimientos sigilosos pero lentos, diferente a los demás como para no querer llamar la atención, por lo que Alejo podía ver, el hombre o lo que fuera empuñaba un arma pequeña, caminaba con ella a la altura del hombro, también pudo ver como se acercaba hasta el cuerpo del hombre que Alejo había aniquilado y dejado despreocupadamente al bajar del autobús, el hombre dejo el arma en el suelo y arranco un trozo de la playera del muerto, de una maleta saco un recipiente y le quito la tapa, introdujo el trozo de tela y después le prendió fuego, lo dejo rodar hasta donde estaba el bulto para después el hombre tirarse al piso y de pronto el recipiente exploto con un sonido sordo, algunos de Los errantes cayeron al piso y otros simplemente apresuraron el paso, el bulto había prendido en llamas de nuevo, algunos de los caminantes se acercaron arrastrando su pies, incluso uno había llegado arrastrando medio cuerpo impulsado solo por unos brazos delgados y frágiles, cuando se habían reunido por lo menos la mitad de los que se alcanzaban a ver, el hombre se levanto se echo la maleta al hombro levantando el arma, en la otra mano portaba un objeto de forma redonda el cual mantuvo entre sus manos y de pronto lo aventó sobre el grupo para después correr a toda prisa hasta la entrada a la tienda, Alejo se dirigió hasta ahí y el hombre empujo con fuerza, pero no logro abrirlas por lo que Alejo había atravesado -me lleva la ching...- Dijo el hombre casi gritándolo, Alejo jalo un poco el estante y abrió la puerta -vamos entra- le dijo al hombre que se encontraba desorientado intentando buscar donde meterse, el hombre sin pensarlo entro apresurado y derribo a Alejo yéndose con el al piso -¡al suelo!- grito el hombre y después un estallido, en los ventanales de la tienda parecía que llovía, miles de piedras pequeñas se impactaban con ellos o al menos eso se imaginaba Dany, que solo alcanzo taparse los oídos y ponerse en cuclillas. El hombre se puso de pie casi de inmediato y atranco la puerta para volver a colocar el estante que Alejo había movido, después se dio la media vuelta y miro en todas direcciones hasta que sus ojos encontraron lo que buscaba -agua- bramo un tanto exasperado, corrió hasta uno de los aparadores y tomo un pequeño bote de agua purificada lo abrió y dio dos tragos -ahhhhhhh, con eso bastara- el hombre se agacho junto con su maleta y acomodo en una de las bolsas laterales el bote de agua, mientras que Alejo se ponía en pie ayudado por la inútil pero buena intención de Dany -¿Quien es usted amigo?- pregunto Alejo con un esfuerzo en sus palabras al estarse levantando, el hombre se puso firme -Mi nombre es Jesus Ténoch Reyes, pero pueden llamarme Ténoch o chuy, me da igual- dijo el hombre mientras recogía paquetes de galletas y comida empaquetada observándolos como si tuvieran algo malo -ha que bien hijo, pues yo soy Alejo Garza y el es Dany- dijo Alejo tomando a Dany por los hombros, el hombre no los miraba siquiera, incluso cuando Alejo se estaba presentando volvió la vista de nuevo al aparador de donde había sacado el agua -¿esa es toda el agua que tienen?- Dany miro a Alejo a los ojos y este le regreso la mirada para tranquilizarlo -Este, pues, no lo se hijo, tendríamos que revisar la heladera- el hombre dio un escaneo a la escena y encontró el acceso a la bodega, camino rápido hasta ahí mientras que Alejo y Dany lo siguieron cautelosos -¡mierda, solo quedan seis litros mas!- grito molesto el hombre -no te preocupes hijo, aun hay agua saliendo de las llaves- el hombre camino hasta donde Alejo se había quedado y se le paro de frente -¿vio a el hombre que acaba de morir quemado allá afuera?- Alejo movió hacia atrás de él a Dany y al mismo tiempo tomo la cacha de la pistola que guardaba siempre en su pantalón -si, ¿porque?- Dijo Alejo firme y sereno a la vez -pues porque ese hombre era mi mejor amigo además uno de mis mejores elementos y tuve que matarlo, el muy necio ingirió agua de la llave pero el agua ya no es potable, esta infectada y él lo sabia pero no me hizo caso, tuve que tratar de calmarlo cuando se puso como perro rabioso, intente dispárale en una pierna para detenerlo pero no sirvió de nada y se abalanzo sobre mi, reñimos y en uno de esos tantos empujones lo hice que pegara su espalda contra el regulador de energía, por eso es que no hay luz- dijo el hombre señalando con su mano las luces de emergencia que seguían encendidas pero con un poco menos fuerza -habíamos llegado hasta aquí, pero no pudo aguantarse a que buscáramos el modo de entrar a la tienda para estar a salvo, por eso cuando se incendio aproveche para lanzarles esa granada a los muy imbéciles y acabar con los mas posibles, aunque siempre salen mas, sobre todo con los ruidos estrepitosos, en pocas palabras señor, su opción de tomar agua de la llave queda descartada a menos que quiera suicidarse- Alejo carraspeo la garganta, comprendió como debía sentirse aquel hombre con respecto a matar a un amigo así que soltó el arma -¿cuantos?- pregunto Alejo intentando mirar a los ojos al hombre en aquella penumbra -¿cuantos que?- dijo el hombre -¿Cuantos eran, solo tu y tu amigo o había alguien mas con ustedes?- Alejo esperaba encontrar algo en su respuesta aunque no sabia si lo que escucharía seria bueno, fuese cual fuese el numero -mi pelotón, éramos doce pero ahora solo quedábamos dos, él y yo ¿y ustedes?- dijo el hombre preguntando en un tono casi como amenazante -solo el niño y yo- el hombre camino hasta quedar fuera de la heladera -¿es su nieto?- dijo mientras seguía levantando mas comida empaquetada -no, lo encontré cuando llegue aquí- afuera la oscuridad se apropiaba cada vez mas de la carretera, por excepción de las luces de emergencia externas al local que perdían fuerza al igual que el puñado de cuerpos regados que aun mantenían flamas por la explosión de la Granada -¿Ténoch verdad?- pregunto Alejo -así es, mucho gusto- le extendió la mano -puede llamarme Teno, así me dicen cuando no estoy en servicio- dijo el hombre, mientras Alejo torcía la boca como esperando para soltar su siguiente pregunta -¿es usted soldado o...?- el hombre lo interrumpió mostrando una identificación que lo acreditaba como marino -un marino ¿y como fue que llegaron hasta aquí un par de marinos?- pregunto con sorpresa Alejo -pues cuando comenzó todo este embrollo de los muertos que se levantaban de sus tumbas, llamaron al ejercito, pero creo que no se dieron abasto y tuvimos que entrar la Marina y la Fuerza Aérea, aunque he de decir que la Aérea solo entro para salvar a un puñado de funcionarios, políticos y un grupo selecto de cabrones con billetes- las luces se hacían cada ves mas tenues y el hombre saco de un bolsillo un encendedor, quizás el mismo con el que había prendido el bote con la tela, encendió una vela que había recogido de un estante y se la entrego a Alejo en sus manos -¿quiere decir que esto esta pasando también en la ciudad?- el marino sonrió emitiendo un pequeño gemido -no solo en la ciudad señor, por lo ultimo que supe esto esta pasando a nivel mundial, panteones enteros se quedaron solos, incluso camino hacia acá mi pelotón cayo en un ataque de esas cosas que aun no salían de sus tumbas improvisadas, la carretera esta llena de muertos vivientes y la verdad son muchos, por eso solo quedábamos Méndez y yo, pero ya ve, tuve que matarlo- Alejo lo miraba con el rostro iluminado en naranja por la luz de la vela -¿entonces, todos están muertos?- pregunto Alejo angustiado pensando en sus hijos -pues mire señor, no quisiera darle falsas esperanzas, pero según supe había un escuadrón de rescate formado entre gente de protección civil, el ejercito y algunos civiles armados, pero la verdad cuando nos mandaron a nosotros y después del ataque ya no supe mas, nos habíamos estado moviendo porque no es muy seguro quedarse mucho tiempo en un lugar, además los recursos ya escasean y no llevamos mas que tres días desde que todo esto comenzó- Alejo sintió un nudo en la garganta y un dolor en la boca del estomago, aunque algo dentro de él le decía que debía seguir teniendo fe -pues esperemos que así sea- asintió Alejo con un desdén que haría que mas de uno se preocupara -por la mañana saldré de este lugar, si gustan acompañarme les aconsejo que recojan sus pertenencias así como llevar suficiente alimento que no sea perecedero además que les recuerdo tal y como se los dije a mi pelotón, esto no es un juego y si alguno de ustedes se convierte en una potencial amenaza yo mismo los matare- Dany que se había mantenido atento a toda la conversación solo pudo regresarle la mirada a don Alejo preocupado por lo que acababa de escuchar a lo cual Alejo no tuvo mas remedio que lanzarle unas palabras mudas al viento jurando que a él no le pasaría nada -Bueno Ténoch, si gustas acompañarnos, estábamos a punto de cenar algo, es un poco modesto pero si gustas- los ojos del marino se iluminaron con un brillo de alegría -no importa lo que sea, tengo desde hace casi cuatro días sin probar alimento, se lo agradecería señor- el hombre los acompaño hasta la parte trasera, Alejo dejo la Vela sobre la mesa y dividió su alimento para servirlo en otro plato y dárselo al marino -¿cual es el plan?- pregunto Alejo mientras que éste y Dany se acomodaban en las sillas -pues tengo pensado llevarme el autobús, para partir rumbo a la ciudad, si alguien queda vivo lo tenemos que encontrar ahí- Alejo miro de nuevo a Dany y torció un poco la boca -pues la verdad es que yo también lo intente, justo esa fue la razón por la que entre aquí, buscando las llaves pero no había nada, solo éstas, pero aun no se ni de donde son- Alejo saco las llaves que había encontrado en el baño, el marino las tomo y las observo -si no me equivoco, son las llaves del lugar y de ser así podemos asegurarnos cerrando todas las puertas- dijo el marino mientras mordía un taco y mantenía las llaves sobre la luz de la vela.
Terminaron la cena, el marino y don Alejo se dispusieron a verificar llave por llave para poder asegurar el lugar, comenzando primeramente por la puerta trasera y después tuvieron que mover los estantes para cerrar las puertas principales, Dany los siguió a todas partes, aluzando con la vela y observando detenidamente al par de hombres que en su entender eran un ejemplo a seguir. Aseguraron hasta la puerta del baño y lograron abrir una mas que estaba al fondo de la tienda, una puerta que solo vieron porque Dany pregunto si esa no la asegurarían, ya que a simple vista no se notaba, tras la puerta solo había oscuridad, el marino saco su encendedor y dejo que la flama amarilla brillara, frente a ellos un enorme bulto se presumía cubierto por una sabana de las mismas proporciones, la forma era la de un coche, bajo la sabana un antiguo Ford Galaxie de vistas en cromo y un lujoso color negro se pavoneaba ante las miradas incrédulas de Alejo y el marino -¡pero que demonios, Estamos salvados!- grito el marino de alegría -casi había olvidado que al viejo Roger le gustaba coleccionar coches clásicos, lo malo es que los compraba casi inservibles y regularmente terminaba vendiéndolos a verdaderos coleccionistas, a gente que si tenía dinero para echarlos a andar- la sonrisa del marino se borro inmediatamente con lo que acababa de decirle -ósea que hay probabilidades de que esta cosa no funcione- Alejo sumió la cabeza entre los hombros mientras caminaba y terminaba de quitar la manta -vamos a ver si tenemos un poco de suerte- Alejo dejo caer la manta al suelo y se dirigió hasta la puerta del conductor, la abrió y reviso el interior, a tientas busco el interruptor de la luz interior para luego bajar la visera y las llaves le cayeron el la mano, dio vuelta a la marcha y presiono el botón de encendido, la maquina patino, lo intento de nuevo y el motor tosió un poco para luego arrancar, el marino se acerco hasta la ventana del conductor para sonreírle -creo que si funciona- dijo dibujándosele en el rostro alegría.
Con la mente un poco mas relajada por la noticia misma de haber encontrado aquel coche, se dispusieron a terminar de alistar las cosas para marcharse al día siguiente -pero dígame don Alejo ¿como fue que llego hasta aquí con tantas armas?- el marino revisaba todo lo que había guardado en su maleta cuando le pregunto a Alejo, mientras éste guardaba en una bolsa de plástico algunos alimentos que había tomado de la tienda -pues veras Ténoch, no vivo muy lejos de aquí, siempre he sido un fanático de las armas, aunque he de confesar que de las armas viejas, no de esas que disparan mil balas en un segundo- sonrió un poco torciendo la boca -¿nunca lo registraron los soldados en su casa?- le pregunto el marino -pues la verdad es que lo intentaron pero yo siempre he tenido las cosas en orden, papeles, permisos, todo lo necesario aunque bueno, en mi casa si había una que otra cosa que no debía estar ahí, espero que no haya problema señor- soltó una risa pronunciada y el marino sonrió, Dany por su parte había conseguido algunas plumas y lápices, rayaba sobre un cuaderno que estaba tirado tras el mostrador, se lo había encontrado y lo llevo hasta la mesa donde la vela aun dejaba ver su radiante luz naranja.
La noche se les hizo muy corta, aunque realmente no habían logrado dormir lo suficiente por el temor de que en cualquier momento entraran y los tomaran por sorpresa, se habían quedado en el cuarto que estaba después de la pequeña cocina, un colchón lo bastante grande para don Alejo y Dany y las sabanas que Ténoch había puesto para él en el suelo. Cuando la noche se volvía más oscura, justo antes de que el primer rayo de sol atravesara el cielo, un ruido llamo la atención del marino que se encontraba acostado en posición fetal y con los brazos cruzados. Abrió los ojos, un golpeteo se escuchaba leve y después cada vez mas y mas fuerte, se puso en pie y vio que Alejo y Dany no se habían percatado de nada, seguían dormidos, se acerco a la puerta que el mismo Alejo le había indicado llevaba al patio trasero de la tienda, el vidrio que tenía estaba enverdecido como las botellas de refresco pero mas oscuro incluso al punto de no distinguirse nada afuera, solo una silueta que se movía de un lado a otro, el marino se tiro inmediatamente al piso pegando la cabeza al suelo para intentar ver por debajo de la puerta y pudo escuchar claramente algo moviéndose en la tierra, escuchaba como cuando un perro hace un pozo, se levanto rápidamente y se puso en el lado contrario hacia donde se abría la puerta, tomo la palanca del seguro y comenzó a tirar poco a poco de ella, la puerta dio un pequeño brinco indicando que estaba desatrancada, poco a poco jalo de ella para ver lo que sucedía afuera y el sonido continuaba, el marino tomo con la mano libre el mango de su arma llevando la cabeza entre la puerta y la pared, sus ojos veían la silueta dibujada justo en medio del patio, el claro de un cercano amanecer le dibujaba algo extraño en el piso, algo grande y amorfo que gruñía y bufaba, se encontraba sobre un bulto con un aspecto mas cerca de lo humano, de pronto se detuvo guardando silencio, muy al contrario de lo que el corazón del marino hacia, la mano le sudaba y aunque intentaba controlar su respiración, la nariz le traicionaba haciendo demasiado ruido al soltar el aire, lo que estaba ahí se giro hasta quedar con el rostro viendo hacia la puerta, el marino lo supo porque un par de círculos brillantes y rojos le indicaban que lo estaban observando, tenia el aspecto de un perro pero mas grande de lo normal, el marino comenzó a sentir algo que no recordaba haber sentido nunca, “miedo”, porque en la academia de la Marina les enseñaban a no sentirlo nunca pero esta vez, esta vez era diferente. Poco a poco fue cerrando la puerta hasta dejarla como estaba, se paro frente a ella y apunto con el arma, pudo sentir una gota de sudor bajándole por la espalda, justo donde se hace curva, apretó la quijada casi al mismo tiempo que apretaba el mango de la escuadra que sostenía con ambas manos, en la comisura de su ojo pudo ver algo que se movía dentro de la habitación -¿hay uno de ellos afuera?- la voz que se lo había preguntado le estremeció pero supo inmediatamente que se trataba de don Alejo -solo se que hay algo afuera, no se lo que es pero ahí esta- Contesto el marino susurrándole y sin desconcentrarse de la puerta, Alejo se paro a un costado de él con una de sus armas, un rifle de casería -no tarda en amanecer, quizás debemos esperar a que se aclare el cielo un poco para saber cuantos son- dijo Alejo con la mirada puesta en el cañón de su arma sosteniéndola con ambas manos -vi a uno, pero estaba siendo devorado por algo que era muy grande y tosco, pienso que no era humano, creo que debe ser un perro como un gran danés o algo mas grande- tras el vidrio se observaba la silueta de la criatura, el marino se tiro de nuevo al suelo para intentar ver por debajo de la puerta y al mismo tiempo el animal bufo haciendo que el polvo le saltara en la cara al marino. El marino se puso en pie y se acerco al oído de Alejo -esta tras la puerta, hagamos esto, usted abra la puerta de golpe y yo le disparo a matar- Alejo asintió con la cabeza y le dejo el rifle al marino, tomo el seguro de la puerta y con la mano libre contó hasta tres alzando uno a uno los dedos, al terminar abrió la puerta y el marino sintió como el estomago se le cerraba mientras levanto el rifle apuntando a un aproximado de la altura de la cabeza del supuesto animal.
La puerta se abrió pero no había nada, el marino extrañado bajo el rifle y camino poco a poco hasta el marco de la puerta, asomo la cabeza girando primero a la derecha y luego a la izquierda, pero no había rastro, salió del cuarto moviendo un pie de tras de otro y apretando el arma tan fuerte que habían pasado de dolerle a no sentirlas, unas ramas se movieron y sin bacilar el marino apunto en esa dirección, después escucho algo tras de él, se giro de pronto pero se sorprendió al ver a don Alejo con su escuadra cerrando la puerta con extremada cautela, el marino le dio a comprender que iría por la derecha y que él debía seguir por la izquierda. El marino camino hacia la izquierda y al mismo tiempo se encontró con don Alejo al rodear la tienda por completo pero sin encontrar nada, solo el canto de algunos grillos y el viento, incluso podía verse como empezaba a amanecer, los pocos errantes que habían quedado cerca del lugar seguían en su infinita caminata hacia ningún punto en especifico, lo cual les facilito el regreso hasta dentro del lugar.
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